Comunicación luciérnaga: ser pequeño, pero brillante…, ahora más que nunca

01OCT 20 ComBoca - Comunicación luciérnaga: ser pequeño, pero brillante…, ahora más que nunca

Tanto si nuestro producto o servicio está dirigido al consumidor final como si nos dirigimos a empresas o administraciones, la competencia es siempre feroz. Si somos los mejores en nuestro campo o hacemos algo tan novedoso que nadie ha conseguido copiar, ¿cómo posicionarnos en el mercado si nuestros potenciales compradores no saben que existe? Incluso en circunstancias complejas como las actuales, es fundamental que intentemos destacar como luciérnagas en el bosque. Que nos vean, que nos conozcan, que nos prueben… Solo así se podrán convencer de que nuestra propuesta vale la pena. 

Existe la teoría del ‘asesinato del genio’, que dice que el mundo está literalmente matando a presentes y futuros Mozarts, Einsteins o Picassos que tienen la poca fortuna de nacer en países o comunidades desfavorecidas. Sin oportunidades de educación, sin que nadie a su alrededor (ni siquiera ellos mismos) se percate de su potencial. Sin que se les conozca nunca. En una escala más cotidiana, el mundo empresarial funciona de la misma forma, y muchas veces vale más ser conocido que ser el mejor.

De ahí la importancia de la comunicación, y mucho más en los tiempos que corren, en que la desesperación puede llevar a muchas empresas a reducir plantillas, a buscar nuevas líneas de negocio o a ahorrar costes en todos los ámbitos posibles para sobrevivir. Contar lo que hacemos no es, no debe ser, un añadido a esta estrategia, sino más bien una pieza central para mantenerse sobre la línea de flotación. La visibilidad y la comunicación activa con los clientes son más importantes que nunca en estos momentos. Hablar de nosotros y que lo hagan otros, estar presentes en los debates públicos que nos atañen, conocer y alinearse con las preferencias de nuestros públicos, participar en las redes sociales y en los eventos sectoriales… Descuidar las relaciones públicas puede ser un grave error. 

Las empresas, sobre todo las pequeñas, no lo tenemos fácil en estos momentos (tampoco las grandes, pero ellas cuentan con un músculo financiero que les puede permitir sobrevivir bastantes meses mientras capean el temporal). Tenemos la ventaja, eso sí, de ser más rápidas y ágiles para adaptarnos a los cambios, de movernos en las nuevas formas y lenguajes de comunicación... ¡Aprovechémoslo!. Es nuestra obligación moral liderar la recuperación de la economía. Por nosotros, por nuestras familias y por los cientos de miles de potenciales clientes y usuarios que demandan, cada vez más, un futuro en normalidad